La montaña del águila negra

Este es un pequeño relato que forma parte de los varios que escribí hace unos 34 años (cuando tenía 10) sobre las aventuras de « Wilson Estewar «. Por suerte conservo éste pero por desgracia no conservo el resto.

Supongo que mi inquietud por escribir lo que sea viene desde entonces y lo voy a copiar tal cual lo escribí. Ahí va.

» Estando Wilson en su casa leyendo un libro se le ocurrió hacer una exploración a la montaña del águila negra. Por la tarde, con el permiso de sus padres, preparó esa gran mochila que llevaba. Al anochecer salió de su casa y estuvo toda la noche caminando hasta que cayó al suelo. Se pasó varias horas durmiendo y despertó. Tomo unos bocadillos y volvió a caminar.

Cuando hubo caminado 4 horas se dió cuenta de que estaba al pie de esa montaña tan temida. Preparó las cuerdas y empezó a trepar. La montaña esta difícil para subir pero él llegó al nido de las águilas. El macho y la hembra se dieron cuenta de que estaba allí y se lanzaron a por él. Sacó de la mochila es machete y los esperó en lo alto del pico. Primero pasaron por encima de su cabeza y luego le cogieron y se le cayó el machete.

Wilson estaba indefenso y decidió esperar en las garras del águila. Tuvo una idea genial. Sacó las cerillas del bolsillo para su intento de soltarse del águila. Cuando estuvo encima de unos arbustos encendió una de las cerillas y el águila le soltó. Cayó a los arbustos quedándose sin sentido porque se había golpeado con una piedra en la cabeza.

Al despertar, buscó su mochila y el machete. Cuando lo hubo conseguido fue al encuentro de esa feroz águila para acabar con ella. Por fin, transcurridas unas horas la encontró en una ladera del pico. Wilson se llenó de valentía y se lanzó a por el águila. Fue una pelea difícil para el chico pero su afán lo llevó a seguir luchando. El águila le dió un rasgazo en la pierna y Wilson le dó machetazos hasta acabar con ella.

Se sintió muy orgulloso al ver que su valentía y su fuerza habían acabado con esa gran pesadilla. Herido bajó de la montaña con mucho cuidado.

En casa de Tom…. Todos preocupados por su exploración de 2 días de duración.

Así que….llamaron a unos amigos suyos y les preguntaron si podían ayudar a buscar a Wilson. Mientras, el chico emprendía el camino a su casa.

Lo encontraron que iba por un camino, cansado y pálido debido a la herida. Lo recogieron y lo llevaron a su casa. Le vendaron las heridas y lo acostaron. La madre de Wilson dio las gracias a esos amigos por la ayuda que habían prestado.

A la mañana siguiente el niño ya podía andar y jugar con sus amigos.

Wilson pensaba: Estoy anhelando recuperarme pronto para correr mi siguiente aventura.

Fin. »

La montaña del águila negra

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