ASERTIVIDAD EN LA NUEVA NORMALIDAD

Y digo esto porque los tiempos y distancias están cambiando y las formas de comunicarnos también, tanto personal como profesionalmente.

El contacto físico afectivo, que tanto nos ayuda a relacionarnos, hoy por hoy, es el que es. Y los codos, poco ayudan.

Esta habilidad social, la asertividad, necesaria en cualquier relación interpersonal sana, adquiere protagonismo en estos momentos en los que cualquier emoción es mucho más intensa y una metedura de pata con cualquier persona, y más en la distancia, puede suponer la ruptura de la relación personal o profesional.

Ser asertivo significa expresar pensamientos y sentimientos de forma honesta, directa y correcta. Implica respetar los pensamientos y creencias de otras personas, a la vez que se defienden los propios.

Y para ello debemos ser cuidadosos al máximo en nuestra comunicación. Una comunicación efectiva hará que nos entiendan. Si no nos entienden, “apaga y vámonos”.

Tengamos en cuenta que el uso en nuestras relaciones del teléfono, el correo, el whatsapp y la videoconferencia, pueden jugarnos malas pasadas si no nos comunicamos asertivamente. La comunicación a través de estos medios, según cual, puede perder autenticidad y significado.

Las conductas pasivas o agresivas generan este mismo tipo de conductas así es que ante este tipo de conductas deberemos hacer un esfuerzo por dar una respuesta asertiva.

Evitaremos así, sentirnos agredidos o dar una respuesta agresiva que genere confusión o tensión en la relación.

Para dar una respuesta asertiva deberemos sentirnos tranquilos, con confianza y seguros. No deberemos tener miedo a expresar lo que pensamos o sentimos, haciéndolo de manera natural; tenemos derecho a hacerlo y le daremos la oportunidad de cambiar su posición a nuestro interlocutor. Deberemos escuchar y tratar de entender lo que siente o piensa nuestro interlocutor, respetándolo. Deberemos disculparnos si nos equivocamos y rectificar si cambia nuestra forma de pensar tratando de evitar las contradicciones. Seremos coherentes, educados, correctos y concisos sin entrar en la descalificación o el contraataque.

Y sobre todo, deberemos ser generosos, positivos y transparentes en nuestras relaciones, tanto personales como profesionales, respetando a los demás y a también a nosotros mismos.

Haciendo todos un esfuerzo “asertivo” minimizamos los riesgos de conflicto, e incluso, mejoramos sustancialmente nuestras relaciones, limitando la distancia social a lo necesario, no convirtiéndola en distanciamiento personal.

Confío en que tú también reflexiones sobre el asunto.

-Reflexión extraída de mi charla/formación sobre asertividad-

Vicente Verdú

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